Bebiendo Nuestra Tierra I

Fue 2013 el año en que lanzamos nuestro primer libro sobre los vinos mexicanos al mercado, bajo el nombre de Bebiendo Nuestra Tierra, inspirados al ver por todas partes que, desde hacía algún tiempo, se venía presentando un interesantísimo resurgimiento de la industria vitivinícola mexicana.

¿Cabría la posibilidad —nos preguntábamos— de publicar un buen libro de gran formato, uno que reuniera la historia del vino del México colonial, que reflejara fielmente la escena actual y que recogiera las visiones futuras de algunos protagonistas? ¿Tendría éxito?Bebiendo Nuestra Tierra I

En otros países, en particular los del Cono Sur, veníamos observando que, en torno al florecimiento de la vitivinicultura, emergen una interesante cantidad de otros sectores productivos: la gastronomía, el turismo, el comercio, la publicidad y por supuesto, engarzando y dando buena cuenta de todo ese espíritu, la industria editorial. De alguna manera fueron las compañías editoras de Chile y Argentina quienes nos inspiraron, sin saberlo, para participar con nuestros particulares talentos periodísticos en este movimiento que en México se está haciendo patente cada día con mayor intensidad.

Los integrantes del grupo al que hemos dado en llamar Bebiendo Nuestra Tierra no somos vinateros, pero ya contábamos con amplia experiencia en el periodismo, la fotografía editorial, el diseño y la publicidad. Parecía cosa de nada reunir buenos conocedores del mundo del vino mexicano, entrevistar a algunos personajes y publicar un libro de arte en torno a este desconocido sector, poblado por mitos, por imágenes heroicas y legendarias, así como rodeado de un misterioso y atractivo aire burgués.

Bebiendo Nuestra Tierra, nuestro primer libro, llegó mucho más allá de ser meramente anecdotario, pues sin apenas proponérnoslo, para su estudio dividimos el territorio mexicano en tres grandes zonas productoras de vino, algo que de natural se venía dando pero que en este documento quedó por primera ocasión sentado en la geografía humana de nuestro país. Y este atrevimiento podría ser la sólida y amorosa cuna para una diversidad de denominaciones de origen mexicanas en un futuro no distante.

Helo ahí, con su serena cara obscura y silenciosa, aguardando para que lo recorras con tus manos y con tu mirada, para que guiado por sus páginas viajes por México y disfrutes con mayor conocimiento los productos de esta tierra.

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